“Conmigo, hubo una feroz y brutal campaña de referéndum, y a menudo me expusieron a los medios de comunicación. Así Nicola Gratteri, fiscal de Nápoles, regresa al clima que acompañaba el enfrentamiento político e institucional en torno a la reforma de la justicia, confiando sus reflexiones a una serie de entrevistas publicadas por periódicos nacionales.
Difíciles palabras, las del magistrado, que, sin embargo, decide no alimentar el enfrentamiento. “Tengo hombros anchos – dice – y creo que es correcto mirar hacia adelante hoy: el pasado es pasado”. Para Gratteri, de hecho, el punto central es informar el debate sobre “lazos serios y constructivos”, en interés de instituciones y ciudadanos, pidiendo justicia más eficiente.
El referéndum y la victoria de No
Según el fiscal de Nápoles, el resultado del referéndum mostró claramente la sensibilidad de la opinión pública sobre un asunto considerado decisivo para los equilibrios democráticos del país. Gratteri define la reforma rechazada como "un acto de arrogancia concebido para castigar a los magistrados", afirmando que los ciudadanos han comprendido que no cuestionaban sólo aspectos procesales, sino principios básicos.
En su opinión, esto llevaría al electorado a defender la Constitución. El hecho de la participación, indicado en el 60% de los votantes, confirmaría a Gratteri que no era una consulta técnica, pero una elección vivía como fundamental para el equilibrio institucional del país.
" Defensa de la Constitución "
En la lectura del magistrado, la victoria del No se basa principalmente en la voluntad generalizada de salvaguardar la Carta Constitucional, percibida como un punto firme y compartido. A esto, agregó, se añadiría una percepción general de ambigüedad del texto presentado a la votación.
Por esta razón, dice Gratteri, ahora tiene que abrir una fase diferente, en la que “el diálogo y la comparación prevalecen”. El debate sobre las reformas, observa, debe ser llevado a un nivel institucional, marcado por el respeto mutuo y la atención al contenido, sin forzamiento ni oposición ideológica.
Las reformas necesarias
Al desafiar el sistema de reforma rechazada, Gratteri reitera que no es contrario a los cambios. Por el contrario, insiste en la necesidad de adoptar medidas concretas sobre el funcionamiento de la máquina judicial.
The priorities indicated by the prosecutor are clear: simplification of procedures, strengthening of the staff of magistrates and administrative staff, serious investments in the digitization of offices and a better organization of work in the courts. En otras palabras, reformas pragmáticas y compartidas, capaces de hacer el sistema más eficiente sin afectar la independencia y la autonomía.
“No se pagará cuenta”
Gratteri también intenta desactivar el riesgo de un cálculo después del referéndum. “No hay cuentas que resolver”, explica, señalando como la única manera de recuperar un diálogo institucional basado en el respeto de la autonomía judicial y el papel de la política.
El mensaje final está dirigido sobre todo en el futuro. El fiscal está convencido de que esto podría ser una oportunidad para abrir una fase de confrontación pública “más madura”, expresando confianza en las nuevas generaciones: “Hay que escuchar a los jóvenes. Soy el presente de nuestro país”.




Graptera habla bien, pero la situación es más compleja de lo que dice: no sólo hay una verdad. El referrendum ha creado confusión y los politicos no han explicado claramente; la magistratur a y la Constitución3 deben ser protegidas pero servon propuestas prácticas y menos retórica.