Herculano vuelve a caminar juntos y lo hace en señal de legalidad. Esta mañana del Palazzo di Città, a lo largo de Corso Resina, comenzó la marcha antiraquetas promovida por Fai Antiracket Ercolano en colaboración con el Municipio. Un camino compartido que ha visto junto a instituciones, asociaciones, fuerzas del orden y ciudadanos, con un objetivo claro: fortalecer la confianza mutua y reafirmar que la ciudad ya no tiene la intención de doblarse a la lógica de la intimidación criminal.
Durante la caminata, los comerciantes y residentes acogieron a los participantes exponiendo el adhesivo “No al racket”, un simple pero significativo gesto, símbolo de una comunidad que elige abiertamente estar del lado del estado. Una señal concreta de un cambio profundo, madurado a lo largo de los años, que cuenta una ciudad menos aislada y más consciente de su fuerza colectiva.
Para subrayar el valor de la iniciativa fue Ciro Buonajuto, vicepresidente Anci con delegación a la legalidad y asesor regional, quien participó en la marcha reafirmando que la legalidad no es un lema sino una práctica diaria. Cruzando las calles de Ercolano, explicó, significa reunirse con ciudadanos y comerciantes que ya no miran hacia abajo, sino abrir las puertas a las instituciones y las fuerzas del orden. Una clara señal de una confianza reconstruida y una batalla histórica contra el encaje que ya ha producido resultados concretos.
Sin embargo, Buonajuto recordó la vigilancia, recordando que el crimen sólo fluye delante de una comunidad unida y presente, y que precisamente por esta razón nunca debemos bajar la guardia. Su compromiso, aseguró, continuará a nivel regional para que en Campania no haya espacio para raquetas, abusos e intimidaciones. Durante el curso de la iniciativa también hubo un agradecimiento especial a Eliana Scarpati, viuda de Aniello, jefa de policía que murió trágicamente en servicio, cuya presencia fue indicada como señal de esperanza y fuerza para continuar la batalla contra el crimen.
Participaron en la marcha representantes de instituciones locales, Fai Antiracket y agencias de orden público, presenciando una red que se muestra compacta y determinada en Herculaneum. Un mensaje claro que cruza la ciudad: la raqueta ya no es un destino, sino un enemigo para luchar juntos.




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