Caserta – “Ya no hay tiempo: la política ahora actúa para detener la masacre de vidas y derechos en las cárceles italianas”.
Es un grito de alarma acortado que lanzó Don Salvatore Saggiomo, Garantía de los derechos de las personas privadas de libertad personal de la Provincia de Caserta, que se suma a la convocatoria de la Conferencia Nacional de Garantías Territoriales.
A warning recalling the words of the President of the Republic, delivered on 30 June in front of the Department of Penitentiary Administration, and calling for urgent intervention to address a humanitarian and social emergency that can no longer be ignored.
Prisiones: una crisis humanitaria
Las cárceles italianas están en condiciones dramáticas: el hacinamiento, los suicidios, el abandono y las violaciones sistemáticas de los derechos fundamentales transforman las instituciones penitenciarias en lugares de sufrimiento, lejos de su función de recuperación social y reintegración.
“Cada día de silencio institucional elimina nuestra democracia de sus principios fundadores”, denuncia Saggiomo, señalando que la degradación carcelaria no es sólo una derrota para los prisioneros, sino para todo el estado
Cada prisionero recuperado es una victoria para la seguridad colectiva, cada prisionero abandonado es una vergüenza para todos nosotros. “Los números hablan claro: en los últimos dos años, siguiendo el Decreto Caín, las instituciones penitenciarias infantiles han registrado un aumento preocupante, de 385 a 586 presencias.
Un hecho que pone de relieve la crisis entre los más jóvenes, haciendo aún más urgente la intervención estructural.
Una invitación a la política: “Ven a ver”
Para el 30 de julio, un mes después de la apelación del Jefe de Estado, la Conferencia Garanti promueve un evento nacional, que Saggiomo se adhiere con convicción. La convocatoria está dirigida a diputados, eurodiputados, concejales regionales y representantes institucionales: “Ven con nosotros a las prisiones, ven a ver, ven y escucha”.
Un gesto simbólico pero necesario para tocar con mano la realidad de un sistema colapsado, donde condiciones inhumanas alimentan la desesperación y las tragedias.
Saggiomo pide una medida urgente para tratar el hacinamiento con medidas dignas de una norma de derecho. Entre las propuestas, la extensión de la liberación social temprana, por el Sr. Le Giacchetti, que podría ofrecer un alivio inmediato. El Garante recuerda los precedentes de 2003 y 2010, cuando se adoptaron leyes extraordinarias en tiempos críticos, e invita a la política a mostrar valor y responsabilidad transversal.
“No podemos seguir siendo espectadores ante decenas de suicidios y un sistema que pisotea la dignidad humana”, dijo.
Un grito de justicia y dignidad
La llamada de Saggiomo no es sólo una queja, sino una llamada a la conciencia colectiva. Detenuti, operadores penitenciarios, familias y ciudadanos piden un cambio radical. “No mañana, pero ahora”, insiste el Guarantor, destacando la urgencia de volver a las prisiones su función de rescate, no de sufrimiento. El desafío es claro: la política debe actuar, y debe hacerlo con determinación, para detener una masacre silenciosa que socava los fundamentos de nuestra democracia.




Es cierto que las prisiones están en un estado muy malo y nadie hace nada para mejorar las cosas. Debes actuar inmediatamente, no puedes esperar más. La vida de las personas está en peligro y viola los derechos.