Italia ha perdido posiciones en el ranking de la libertad de prensa, cayendo del 41 al 46o lugar en el 2024 Annual Reporter sin Frontier (RSF). Según el informe, la libertad de prensa en el país está bajo asedio, con las mafias y grupos extremistas que siguen planteando una amenaza significativa, especialmente en el Sur.
El documento RSF también destaca los desafíos planteados por algunos políticos que tratan de limitar la libertad periodística mediante la introducción de leyes restrictivas, conocidas como “grandes leyes”. Además, los procedimientos SLAPP (Ley Estratégica contra la Participación Pública) son frecuentes y representan un obstáculo adicional para los periodistas italianos.
A pesar de un paisaje mediático variado y desarrollado, que incluye numerosos canales públicos y privados de televisión y radio, así como una rica oferta de prensa diaria y periódica, los periodistas a menudo se encuentran practicando la autocensura. Esto puede deberse a la presión de cumplir con las líneas editoriales o al temor de abordar acciones legales como las de difamación.
The recent legislation proposed by the government coalition of Prime Minister Giorgia Meloni raised further concerns. The so-called “bavaglio law” prevents the publication of custody orders until the conclusion of the preliminary hearing, limiting the ability of journalists to adequately cover judicial cases.
El informe RSF también critica la “paralisis legislativa” que está obstaculizando la adopción de nuevas leyes destinadas a proteger y mejorar la libertad de prensa. The criminalization of defamation and abuse of SLAPP procedures continue to narrow the scope of action of journalists.
Desde el punto de vista económico, el sector mediático sufre de dependencia de los ingresos publicitarios y los subsidios estatales, situación agravada por la crisis económica y una disminución gradual de las ventas de periódicos. Este escenario contribuye a una creciente inestabilidad que amenaza la autonomía y vitalidad del periodismo italiano.
En el informe también se aborda la cuestión de la seguridad de los periodistas, especialmente los que investigan la delincuencia organizada y la corrupción. Las amenazas y los ataques son frecuentes, a veces extremos como incendios dolosos en domicilios o vehículos. Some journalists are forced to live under permanent police protection due to the serious intimidation suffered.




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