No sólo comerciantes y empresarios, sino incluso impulsores. En Caivano el clan Sautto-Ciccarelli – históricamente arraigado en el interior napolitano – impuso el encaje incluso a pequeños comerciantes, forzado no sólo a pagar una cuota para “trabajar” en el territorio, sino también a comprar las drogas directamente del grupo criminal.
Un mecanismo de doble control que permitió a la organización maximizar las ganancias y mantener el dominio en las plazas.
Esta mañana carabinieri del Núcleo Investigador del Grupo Castillo de Cisterna han dado ejecución a una medida cautelar en prisión contra cinco personas, que se cree que están relacionadas con el clan. The order was issued by the GIP of the Court of Naples at the request of the Anti-Mafia District Direction, which coordinates the investigation.
Según la investigación, el clan seguiría desempeñando un papel de absoluta importancia no sólo para Cain pero también en los municipios vecinos, imponiendo su propia marca criminal sobre actividades económicas, extorsión y sobre todo tráfico de estupefacientes.
El jefe da órdenes de prisión
Las plazas de la zona serían suministradas directamente por la organización, que gestionaba el mercado con suministros de diferentes tipos de drogas. El jefe de la organización, desde 2014 en prisión, ha dado órdenes en etapas alternas al menos hasta junio de 2025
La investigación, subrayando los contaminantes, destaca una vez más el arraigo y el condicionamiento del clan Sautto-Ciccarelli, capaz de transformar cada segmento de la cadena spaccio en una fuente de ganancia y fortalecimiento de su poder criminal.