Nápoles – La protesta de taxistas los napolitanos regresan visibles y directas. Esta noche, en la galería de Via Acton, en el corazón de la ciudad, apareció una pancarta con un mensaje dirigido al concejal de la ciudad en Mobility, Eduardo Cosenza: “Cosenza libera il T.P.L.”.
Un gesto simbólico pero con un fuerte impacto, fotografiando el creciente malestar de una categoría que durante años se siente descuidada por las instituciones.
Detrás de esa bandera está la voz de docenas de taxistas que denuncia una vez más la falta de atención hacia el sector, en particular la regulación del transporte público local y el papel de los taxis dentro de la movilidad urbana. Hablamos de carriles preferenciales y plan de tráfico ZTL. Con los nuevos patios que se abren al curso Umberto y a través de Manzoni la ciudad en una semana con el regreso de las vacaciones se inclinará.
Una larga historia de batallas
No es la primera vez que los taxistas napolitanos levantan el tono de la protesta. En los últimos años ha habido una serie de disputas: desde movilizaciones ilegales Uber y NCC, acusadas de competencia injusta, hasta huelgas para buscar controles más estrictos sobre licencias irregulares y giros.
Han denunciado repetidamente la falta de un plan serio para la integración del servicio de taxis en el sistema general de transporte público, especialmente en una ciudad compleja como Nápoles, donde las deficiencias de los autobuses y los subterráneos terminan ardiendo precisamente en el trabajo de taxistas.
Las asociaciones de categoría a menudo se han quejado de ser llamadas sólo a emergencias, sin nunca una tabla estructurada de comparación con la administración. Una actitud que, según ellos, se repite hoy con el concejal Cosenza, juzgado “demasiado ocupado en varios frentes” para tratar concretamente con los nudos que han pesado mucho en la categoría.
La solicitud: respeto y soluciones
El mensaje es claro: los taxistas piden escucha, participación y respeto. La pancarta apareció a través de Acton, un punto estratégico y simbólico del camino de la ciudad, no es sólo un gesto de protesta sino también una advertencia política: los riesgos descontento se convierten en nuevas movilizaciones y bloques, como ya sucedió en el pasado con desfiles y guardias que paralizó el tráfico de la ciudad.
La tensión sigue siendo alta, y los taxistas napolitanos se preparan para devolver a los protagonistas en el escenario de disputas urbanas, decidieron no ser relegados en un papel marginal en el futuro de la movilidad urbana.




Leyendo este artículo me di cuenta de que la situación de los taxistas en Nápoles es muy complicada. Parece que no cuentan con el apoyo necesario de las instituciones y esto podría dar lugar a problemas más graves en el futuro. Es importante encontrar soluciones.