“Estoy harto de verlos libres de divertirse y compartir videos sin ningún remordimiento mientras bailaba en la discoteca, después de engañarme y robar: lo denuncié todo, proveí evidencia, y ahora quiero justicia” Es la amarga queja de un joven de 26 años de Piacenza, a la que el pasado noviembre en Nápoles 5.000 euros fueron quitados después de ser engañados en una trampa por dos compañeros conocidos en Roma, de los cuales había confiado sin sospecha.
According to his testimony to the authorities, he was conducted with deception near a building where he was later robbed by a misguided who turned out to be the brother of one of his two questionable escorts. El ladrón, ignorando a los otros dos y apuntando sólo a ella, hizo el robo y accidentalmente perdió la chaqueta con el teléfono celular durante la fuga.
Gracias a ese teléfono, la víctima pudo identificarlo: un elemento clave fue la llamada telefónica de la madre del ladrón en ese momento, que sin querer reveló su identidad. El apellido del ladrón coincidió con el de la chica que la trajo allí, llevando al joven a entender que el amigo había sido su cómplice.
La videovigilancia de la zona registró las etapas del robo, proporcionando así la dinámica del accidente. “Desde la noche del 20 de noviembre, el día que me robaron y presenté una queja, ya no recibí noticias. Ahora sólo siento miedo y un profundo sentido de frustración, porque todos son libres e impunes, como si nada hubiera pasado. ”




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