Es la cuarta de la mañana y el centro operativo del mando provincial de las señales de Nápoles a la gacela del núcleo radiomovilístico una persona que vaga por Génova con aire sigiloso.
Unos minutos y los militares llegan a ese camino a pocos pasos de la Plaza Nacional, notan a un hombre. Es Hatim Couscous, de 31 años de origen marroquí ya conocido por las fuerzas del orden y acaba de aplastar las gafas de 5 coches estacionados allí.
Desde el último vehículo dañado el hombre acaba de tomar 30 euros que se formaron en la caja del guante cuando se sorprende por los Carabinieri. El niño de 31 años intenta escapar, pero después de una breve colilución está bloqueada.
El arbitraje debe responder al robo agravado, los daños y la resistencia al público oficial. Tres días de pronóstico prescrito para uno de los militares intervino.




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