Los padres de la “familia en el bosque” rompen el silencio con una carta abierta: olvida los rumores sobre la negativa de ayudas alternativas y alojamiento. “La educación de los niños es nuestra prioridad, pero los documentos decisivos llegaron tarde”.
Una defensa apasionada, firme, pero abierta al diálogo. Es lo que emerge de las palabras de Nathan y Catherine, los padres se dieron a conocer a las crónicas como la “familia en el bosque”, en el centro de un complejo asunto judicial y mediático culminado con la eliminación de sus tres hijos, establecido por la Corte de Justicia del Águila.
En una carta enviada a los órganos de prensa, la pareja tiene la intención de disipar las nubes que se han espesado en su conducta en los últimos días, distrayendo categóricamente las voces que las pintan como irremovibles o aislados del mundo.
La negación: “Nunca rechazó la ayuda”
El punto focal de la misiva son las indiscreciones distribuidas en diferentes publicaciones nacionales. Se habló de un rechazo obstinado de la pareja hacia cualquier solución de vivienda alternativa propuesta por instituciones locales o ciudadanos privados.
“Incluso esta mañana seguimos leyendo que estaríamos tercamente empapados en posiciones intransigentes y rígidas”, escribió Nathan y Catherine. “No es absolutamente cierto. No sabemos por quién han transmitido estas noticias, pero es cierto que aquellos que lo han hecho han puesto en marcha una conducta engañosa y falsa”.
Los padres aclaran que, si bien quieren preservar su “filosofía de vida” en estrecho contacto con la naturaleza, no están “antes de las tensiones que vienen del exterior”. Un punto crucial que podría reabrir el diálogo con los servicios sociales y el municipio, especialmente en relación con la oferta de alojamiento temporal esperando que su casa en la madera sea estandarizada. “Creemos firmemente que es falso como decimos para rechazar la ayuda ofrecida por el alcalde”, añaden.
El nudo de la educación parental
Además de la cuestión de la vivienda, el corazón de la historia se refiere a la educación de los tres menores. The Court of First Instance had raised doubts about the schooling of children. En este punto, la pareja expresa profunda amargura por un cortocircuito burocrático que penalizaría su posición.
“Lamentamos profundamente que no hayamos podido demostrar cómo la educación parental es estrictamente observada, curada y administrada por nosotros”, explican en la carta, atribuyendo el malentendido a la “tardivación de la producción de algunos documentos” que se habían entregado regularmente pero no evaluado en tiempo útil.
La educación y la apertura mental de los niños son valores esenciales: “Nuestros hermosos hijos han sido y serán el centro único e indiscutible de nuestro viaje”.
Un llamamiento a la lealtad
La carta termina con un agradecimiento, pero también con una advertencia. Nathan y Catherine dicen que están agradecidos por la atención que recibieron, pero piden que la narración de su historia vuelva a las pistas de la verdad actual. La elección de pasar a esa “tierra extraordinaria” que los acogió, reitera, siempre se ha orientado al bienestar psicofísico de los menores, no a su privación.
La esperanza final es que las instituciones y los vecinos continúen apoyándolos “con la lealtad y la serenidad que son indispensables donde están en juego los valores primarios de la vida de las personas”. Ahora la pelota pasa de nuevo al Tribunal de Primera Instancia y a los servicios sociales, llamados a evaluar si esta apertura puede fomentar la reunificación familiar.




Es importante que los padres hablen claramente de su situación. Pero no entiendo cómo pueden decir que quieren ayuda y luego rechazan ayuda. Espero que consigas una solución para los niños.