Escondida en las afueras del sur de la Gran Buenos Aires, separada de la capital por el río contaminado Riachuelo, Villa Fiorito está tratando de transformarse de barrio marginal a destino turístico. El corazón de esta iniciativa es un recorrido dedicado a los lugares frecuentados por Diego Armando Maradona durante su infancia.
Así como Nápoles atrae a unos cinco millones de aficionados y curiosos cada año ansiosos de sumergirse en la herencia del “Pibe de Oro”, también Villa Fiorito, afligida por una profunda crisis económica, trata de brillar a la sombra del legendario número Diez. En este barrio, animado por la inmigración italiana y española del siglo pasado, la casa infantil de Diego sigue sobreviviendo.
Aquí, en los patios polvorientos llamados “potreros”, donde los campos de fútbol fueron improvisados, la pequeña Maradona comenzó a cultivar el sueño de convertirse en campeón. Y ahora, dos proyectos ambiciosos están tomando forma con el objetivo de dar nueva vida a esta comunidad a través de la memoria de la clase externa.
El primer proyecto, el Corredor Maradoniano, es promovido por el Club Atletico Diego Armando Maradona (Cadam) y la ONG 18 de Diciembre. Predice la instalación de una estatua gigante, nuevos murales y el redesarrollo de su primer club de barrio. La ruta conecta los icónicos lugares de la vida de Maradona, a partir de la casa en Via Azamor 523, que se conserva intacta como en la década de 1960, para continuar hacia Club Estrellas Unidas (antes Estrella Roja), donde el padre de Diego, Don Diego, lo llevó a jugar como niño. Aquí es donde el talento prodigioso de Maradona comenzó a manifestarse: Vino aquí para patear incluso de noche, en la oscuridad, y escuchaste a la madre, Doña Tota, llámalo a casa. Tenía sólo 12 o 13 años, pero ya era un fenómeno”, recuerda Claudio Villarruel, secretario del club.
El “Corredor” cruza diez cuadras a lo largo de la Vía Figueredo, adornado por murales dedicados al campeón y un paseo de banderas representando a los países en los que jugó. La idea, explica Marcos González, presidente de Cadam, es que cada embajada puede patrocinar una parte de la ruta, creando así un vínculo simbólico entre Villa Fiorito y el mundo. El circuito terminará con una estatua colosal de Maradona de 16 metros de altura, ya encargada al artista boliviano Juan Guzmán, especialista en monumentos gigantescos.
El segundo proyecto, "Ciudad de Dios", viene de una pasión personal. Su creador, Iván Navarro, no sólo admira a Maradona como futbolista, sino especialmente como hombre. Con la cuenta de Instagram @ciudaddedios10, Navarro comparte su visión: una iniciativa solidaria que busca mejorar las condiciones de Villa Fiorito, todavía vulnerable hace 60 años, atrayendo turismo y generando empleo.
En 2021, lugar de nacimiento Maradona fue declarado “Sitio Histórico Nacional” por el entonces Presidente Alberto Fernández. Este reconocimiento marca un pequeño pero significativo paso hacia el redesarrollo del distrito, aunque el camino a recorrer sigue siendo largo y cuesta arriba, especialmente en una Argentina golpeada por una profunda crisis económica. Sin embargo, cuando hablamos de Maradona, lo imposible siempre parece estar cerca.




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