Roma – La sucesión de ondas de calor y la persistencia de altas temperaturas representan “el principal factor de riesgo para la salud”, debido al efecto acumulativo que el calor produce en el cuerpo. El lanzamiento de la alarma es Fabrizio Pregliasco, director de la Escuela de Especialización en Higiene y Medicina Preventiva de la Universidad de Milán.
El riesgo de estrés térmico acumulativo
Cuando las altas temperaturas duran varios días y son acompañadas por noches tropicales, el cuerpo lucha gradualmente para dispersar el calor acumulado. Como resultado, aumentó el riesgo de deshidratación, pérdida cardiovascular y respiratoria, derrames de calor y agravación de patologías crónicas.
"No debemos considerar el calor extremo sólo una molestia. Es una verdadera emergencia de salud pública que involucra a toda la población”, dice Pregliasco.
Las categorías más expuestas son los ancianos, los niños pequeños, las mujeres embarazadas, las personas que sufren de enfermedades cardiovasculares o respiratorias, los pacientes diabéticos y, más generalmente, todos los sujetos frágiles.
Las noches tropicales evitan la recuperación
Debe prestarse especial atención a las horas nocturnas. “Cuando las temperaturas nunca caen por debajo de 24-25 grados – explica el experto – el cuerpo no recupera el estrés térmico acumulado durante el día”.
Precisamente este efecto acumulativo, añade Pregliasco, para poder determinar "un empeoramiento progresivo de las condiciones clínicas", especialmente en aquellos ya vulnerables.
Consejos para protegerse del calor
Las recomendaciones de los expertos siguen siendo esenciales:
beber agua con frecuencia, incluso en ausencia del estímulo de la sed;
evitar la exposición al sol en las horas centrales del día;
limitar la intensa actividad física al aire libre;
mantener entornos nacionales frescos;
control diario personas mayores y personas frágiles.
"Es esencial que los servicios familiares, territoriales y médicos generales presten especial atención a las personas más vulnerables", dice Pregliasco.
La prevención, concluye el experto, “sigue siendo la herramienta más eficaz”: la intervención antes de la aparición de síntomas puede evitar numerosas complicaciones y reducir el uso de primeros auxilios.
Consejos prácticos para enfrentar el calor extremo
Aquí están algunas recomendaciones útiles para protegerse de los efectos del calor intenso.
- Hidratación: Beba agua con frecuencia, incluso sin sed de advertencia.
- Exposición solar: Evite la exposición al sol en las horas más calientes del día.
- Actividad física: Limite intensa actividad física al aire libre durante las olas de calor.
- Frescura de ambientes: Mantener ambientes domésticos frescos, utilizando ventiladores o acondicionadores de aire.
- Control de las personas vulnerables: Compruebe diariamente las condiciones de las personas mayores y frágiles.




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