Contribuir a la profundidad del pensamiento de Giordano Bruno con un monólogo en napolitano. Es la intención del profesor Nando Silvestri, que quería profundizar, en lengua napolitana, “Il Candelaio”, una de las obras del filósofo Nolan, que prefirió la muerte en la estaca de Campo de’ Fiori en Roma defender la libertad de expresión.
Una obra, la de Bruno, publicada en 1582 y en la que el filósofo optó no sólo por utilizar italiano y latín, sino también términos en el dialecto toscano y napolitano para que la gente entienda sus pensamientos.
Y con el mismo objetivo, más de cuatro siglos después, Silvestri, que tiene orígenes nolanos como Bruno, publica el monólogo “Specchio”, enteramente en napolitano, “estimular la reflexión sobre las ideas de los muertos herejes en la estaca”.
“Specchio” es el vent de “Carubina”, carácter de la comedia “Il Candelaio”, esposa de Bonifacio que inspiró el título de la obra en 5 actos. El monólogo “Specchio” está incluido en el libro “Echi, Guadi e Riflessi”, objeto de un espectáculo teatral recitado por los jóvenes actores del “Teatro Civico 14” de Caserta.
La relatividad del tiempo, el amor, los defectos de la raza humana y sobre todo la verdad que esconde detrás de las apariencias: estos son los temas que emergen a través del monólogo de Silvestri, el mismo que Giordano Bruno se enfrenta de manera irridental y sarcástica, sin ocultar su desprecio por el pensamiento dominante, precisamente en su comedia.
“La elección del idioma napolitano – dice Silvestri – era ineluctable y, al mismo tiempo, estratégica. Además, la versión italiana de mi monólogo corto, recitada por la famosa actriz y directora del Teatro Azul de Varese, Silvia Priori, no tiene el mismo impacto emocional que el de Napolitan Vernacolo, aunque representa el intento de recordar a Italia toda la polietileza de las intuiciones morenas a través del uso imaginativo de versículos y prosa.
El lenguaje napolitano emana de una multitud de experiencias y acontecimientos históricos que sedimentan y caracterizan hasta que concentra detalles y matices del pensamiento, normalmente inexpresibles a través de otros idiomas, ya que las condiciones y los ubicuos nos entienden. Puesto que el napolitano también contiene reminiscencias lingüísticas típicas de otras culturas globuológicas pertenecientes al Nuevo y Viejo Continente, es razonable imaginar que gran parte de los paradigmas morenos, recientemente reevaluados también por la física moderna, pueden encontrar en el dialecto napolitano una razón alternativa válida para la difusión".




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