“Predecir a hombres del ejército en hospitales y socorro de emergencia para detener el fenómeno de violencia contra médicos y enfermeras puede ser una solución, porque la ley aprobada hace dos años no es suficiente. Desde principios de 2023 ya estamos en 4 agresiones sólo en Nápoles y por desgracia no tenemos la cuenta de esos minutos, incluyendo las amenazas, que pueden en el largo tiempo enviar el holocausto”.
Para explicar a ANSA es Manuel Ruggiero, presidente de Sin toques hipocráticos, asociación nacida para denunciar la violencia en el carril, que aprueba la hipótesis del ejército en las estructuras de salud avanzadas por el sindicato Cimo-Fesmed.
“Sólo en Nápoles – dice Ruggiero, doctor de los 118 – en 2019, contamos con 105 agresiones a médicos y personal sanitario, en el año de la explosión de la pandemia de Covid a la mitad (54), en 2021 se reían de 66 y en 2022 eran 68, de los cuales el último vio a un médico de los 118 amenazado con un arma de fuego”.
Por esta razón, “ya hemos preguntado en los últimos años la restauración de la policía drappelli en la emergencia, pero la respuesta fue negativa, porque implicaría eliminar un volante del territorio. El ejército también sería una buena opción para el número de recursos disponibles”. Más allá de las fuerzas del orden, sin embargo, el problema debe abordarse en 360 grados, “reduciendo listas de espera para obtener beneficios para la salud, que la gente trata de obtener yendo a la sala de emergencias y aumentando así el acceso inapropiado. Depende del gobierno central tomar prioridad al problema que resaltamos con nuestra asociación desde 2017”.
Se remonta a agosto de 2020 a la ley sobre la seguridad de las profesiones de salud que prevé la agresión contra médicos y personal de salud el procedimiento de oficina, y no la denuncia de parte. “Pero – concluye – se refiere solamente a las agresiones que provocan un pronóstico de más de 20 días. Necesitamos que se extienda también a los de los menores y verbales”.




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